La fauna y sus representaciones visuales y literarias son, sin duda, un tema recurrente en la Historia del Arte. Susceptibles a casi todas las interpretaciones posibles por parte de los seres humanos, los animales se han entendido de formas distintas en una pluralidad de épocas, culturas y tendencias artísticas. Ya sea como emblemas o alegorías de conceptos invisibles –como la autoridad y la lealtad– o símbolos de estatus y poder, los animales constituyen un vasto tema de expresión y reflexión.

En esta larga y rica historia del simbolismo animal en las representaciones artísticas de hombres, mujeres y niños en el mundo occidental, también existen imágenes de amor y cuidado. A partir del siglo XVIII, algunos animales –perros y gatos en particular– comenzaron a ser representados en interiores domésticos e identificados como animales de compañía gracias a actitudes más terrenas y prácticas que permitieron incorporarlos como compañeros cariñosos, leales y desinteresados que daban a los humanos mucho más de lo que exigían a cambio.

En este sentido, la exposición La historia que nos une. Animales de compañía en el arte tiene como objetivo advertir el nacimiento y desarrollo de nuestra sensibilidad hacia los animales que nos han acompañado durante los últimos siglos como un signo evidente de un cambio cultural en el que las mascotas comenzaron a imaginarse como parte de nuestras familias. De este modo, la muestra se organiza en cinco núcleos temáticos que permiten comprender la evolución de las representaciones visuales que hemos construido alrededor de esta relación, así como su importancia dentro de distintos estilos y géneros pictóricos, y otros soportes técnicos como el grabado y la fotografía.

Disfrútala hasta el 20 de marzo en el Museo Nacional de San Carlos.

Martes a domingo, 11:00 – 17:00 h