Como toda revolución que triunfa y es aceptada por todo el mundo, el sistema termina devorándola y asimilándola. La política de autor, entonces, desde los años sesenta hace parte de la industria del cine y los gestores del movimiento terminan convertidos en lo que combatieron. En Francia, todos ellos, comenzando por Truffaut, se convirtieron en estrellas casi instantáneamente, al igual que sus desconocidos actores (Brigitte Bardot, Jeanne Moreau, Jean-Paul Belmondo, Jean-Pierre Léaud). Así mismo, el cine que hacen ya no es tan distinto al que se puede ver en muchas salas. Pero siempre hay una excepción a la regla y en este caso se llama Jean-Luc Godard, quien aun hasta hoy se muestra decidido a mover las fronteras expresivas del lenguaje del cine.

Para muestra de ello, la Cineteca Nacional trae un compilado de películas que se podrán disfrutar de manera presencial en sus salas.