Tras las estanterías inmóviles que componen el archivo fotográfico más grande del país, una pared se derrumba para la remodelación de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Tres personajes revelan, limpian y construyen como fantasmagorías entre los pasillos polvosos. La música épica y un aire teatral intervienen sus oficios cotidianos mientras una fotografía se va revelando: los escombros del mismo edificio tras la explosión de una bomba en 2004. Preservar y destruir conviven en el hacer de la memoria. La ópera prima del artista Sebastián Múnera, en deleitante blanco y negro y un poco de color, nos propone un laberinto poético –quizás una torre de Babel– en cuyas sin-salidas no caben los significados sino una perpetua intriga.